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jueves, 18 de marzo de 2010

SENTIDOS ALTERADOS Y PODERES ALTERADOS.- Una alteración lleva a la otra, la de los sentidos o los psiquimos que porfían y debaten entre sí de los diputados y senadores que pugnan por una representación proporcional en los senos de las comisiones parlamentarias, últimamente la estrella es la bicameral que decide la suerte de los DNU, cuya ilegitimidad ha sido desnudada por la Justicia, lleva o conduce a la muchísimo más pleligrosa alteración de las funciones de cada uno de los tres poderes que conforman el Estado.- La decisión, actualmente compartida por oficialismo y oposición, de judicializar cada cuestión axial de la política o que sirve de soporte y encarna alguna facultad trascendente y propia de un Poder u Órgano estatal, por caso, la del Ejecutivo de disponer de las reservas para pagar deuda externa, que pasa por tener un funcionario de su confianza al frente del Banco Central, se vuelve contra los mismos compartimentos institucionales entre quienes se divide el ejercicio y las funciones de la potestad política tornándola ineficaz e impotente. Desemboca en el enervamiento de la posibilidad de gobernar porque al trastrocarse las incumbencias propias del Poder Judicial con las de los otros dos Poderes y las de éstos con las de aquél, la distinción que estableciera Montesquieu entre las funciones propias de cada uno de ellos se borra estableciéndose así una regresión a etapas históricas anteriores, cuando el Monarca absoluto reunía en su persona todas las atribuciones que hoy singularizan al Estado moderno. Este marasmo de poderío concentrado que habilitaba para aplicar leyes, sancionarlas y juzgar a quienes no las cumplían, abría también el abismo de la arbitrariedad, lo discrecional. Era totalitario. También lo son hoy los Poderes alterados del Estado porque en vez de controlarse unos a otros en un sistema de pesas y balances como soñara el autor de "El espíritu de las leyes", en realidad se destruyen y limitan las competencias de autoridad que les corresponde a cada uno de ellos. De este modo, el Ejecutivo que debe gobernar, gestionar un presupuesto, administrar las finanzas del país, etcétera, no puede hacerlo. El Legislativo que debería sesionar para votar leyes y sancionarlas, en vez de pretender entrometerse en el Ejecutivo discutiéndole los funcionarios que nombra, no obtiene quórum para poder sentar sus miembros en el recinto y cumplir su tarea y, el Judicial, que en vez de suspender la aplicación de una ley de alcance general y contenido abstracto - lo que le está vedado- debería decidir sobre casos concretos sometidos a su consideración, se ve también jaqueado y discutidos sus jueces por los otros dos poderes que lo presionan y usan para que supla funciones de las que ellos defeccionan.- Está todo alterado en la República.- Los órganos y poderes políticos constituidos, sus integrantes, son los primeros que no respetan la Constitución que les dió vida. Es lamentable.-