Google+ Badge

Google+ Followers

Seguidores

Translate

lunes, 3 de mayo de 2010

EL GORILISMO MILITANTE O COMO CINCUENTA Y CINCO AÑOS NO SON NADA.- Como en el tango “Volver”, pero de manera mucho más siniestra y prolongada en un período de tiempo que pasa el medio siglo, desde el 16 de junio de 1955 a la fecha, el pensamiento gorila no ha sufrido variaciones. A punto tal que si hoy uno habla con un anticristinista o antikerchnerista y los interroga acerca de los por qué de su repudio a los dos últimos gobiernos repetirán las mismas razones anacrónicas y enfermizas que los inspiraban para culpar de todo a Perón y al peronismo. Incluso llegarán a decir que del bombardeo a Plaza de Mayo en aquélla fecha y de las decenas de víctimas que produjo, un verdadero genocidio, no fueron culpables y responsables los golpistas de entonces sino Perón y el peronismo. Agregarán que para sacar al país de la tiranía que ejercía ese gobierno no tuvieron otro remedio que emplear la fuerza ya que, en otro caso, elegido indefinidamente por las mayorías populares, Perón hubiera seguido en el poder como Franco y otros dictadores. Hacen una identificación entre los fascistas de reciente actuación en aquélla época, década del cuarenta, Hitler, Mussolini y Franco, con Perón, sin admitir otra alternativa para el decurso posible de la subsecuente historia política de la Argentina. De este modo se justifican para abjurar de la Democracia como régimen político surgido de la voluntad mayoritaria del pueblo y, de paso, de la propia Constitución y del Estado de Derecho. Así, esto les sirvió y les sirve para absolverse a sí mismos de la culpa y la responsabilidad no sólo por la derogación de la Constitución de 1949 y su reemplazo por el art. 14 bis en la Constitución de 1957, por el bombardeo a Plaza de Mayo y la proscripción del derecho al sufragio de los peronistas, sino también por la matanza de civiles en José León Suarez, ocurrida en 1956 y por el fusilamiento de Valle, Tanco y Cogorno del mismo año.- En esta mentirosa justificación, encubridora de culpa y responsabilidad histórica y política, están comprometidos civiles y militares por igual y hay una siniestra y tenebrosa coherencia, una ilación hasta ahora indetenible, entre estos hechos del pasado y las posiciones de hoy.- Delatan, sin duda, la defensa y mantenimiento de un sistema de organización social y explotación económica: el neoliberalismo a ultranza del que usufructúan y han usufructuado las clases dominantes en la Argentina desde la Colonia. A la originaria de conquistadores, encomenderos, titulares del yanaconazgo y latifundistas se les han adosado otras a lo largo de los siglos y desde que nos independizamos del monopolio español, pero las identifica e iguala la característica de haber sido y ser, quienes la integraron antes y la integran hoy, los dueños de los medios de producción, la tierra, el capital y, hoy, la tecnología. La forma monopólica, absorbente y colonizadora con que han manejado y manejan la circulación de la riqueza se ha extendido como un fenómeno nuevo en el siglo XX, a la colonización y manipulación de la subjetividad y las conciencias a través de la posesión hegemónica de los medios de comunicación, gráficos, radiales, televisivos, sin quizás todavía haber podido llegar a dominar del todo el nuevo fenómeno de la red global de Internet. Es decir, para ellos nada a cambiado, todo está igual. No han pensado que la inclusión de la clase trabajadora a través de las conquistas plasmadas en la legislación laboral, la categorización de las organizaciones gremiales y sindicales como actores y grupos de presión en el sistema político, el derecho al descanso, al aguinaldo, a las vacaciones pagadas, a la jubilación y los beneficios de la previsión social, la protección a la niñez y la ancianidad, el voto femenino, las 76 mil obras públicas del primer plan quinquenal, el crecimiento del ingreso per cápita durante los gobiernos peronistas, de la producción, del consumo, del mercado interno, de la industrialización y sustitución de importaciones, de la formación de ahorro interno, etcétera, es decir de todo lo positivo, de toda la formidable transformación que experimentó el país desde 1946 hasta 1955, no han pensado jamás que eso signifique algo bueno para el conjunto del país considerado como una Nación expectable en el conjunto de todas las naciones independientes del planeta.- Y hoy día, con los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, frente a la asignación universal por hijo y el aumento en un 25 % de chicos que acceden a la escolaridad con uno de sus corolarios, a la vuelta al sector público del sistema previsional y el crecimiento de beneficiarios, jubilados y pensionados que se incluyen en el mismo, al crecimiento de la producción o del PBI, el consumo, los salarios, a la disminución del desempleo, al desendeudamiento y a la independencia económica ganada frente a los organismos internacionales de crédito como el FMI o el Banco Mundial, a la nueva ley de medios de comunicación audiovisual, a un espectacular y mejor posicionamiento de Argentina en el mundo, siguen pensando lo mismo. Nada ha cambiado según ellos y, en consecuencia, siguen intentando desnortar, tumbar, voltear al gobierno, justificándose todavía con las mismas impresentables razones de antaño. En realidad defendiendo los mismos privilegios, prebendas y canonjías de siempre, las que les han permitido tener sometidos a este país y a su gente.