Google+ Badge

Google+ Followers

Seguidores

Translate

lunes, 8 de noviembre de 2010

CUANDO LAS COSAS ESTAN MUY CLARAS

Nada oscurece tanto el ánimo de quienes quieren a alguien como su súbita muerte.- Y así ocurrió con Kirchner respecto de quienes desde una u otra posición lo hemos querido o estimado, con las lógicas gradaciones que otorga la mayor o menor distancia de su persona. Sin embargo, nada tampoco ha aclarado tanto el panorama político para quienes son sus seguidores como esta infausta desaparición física del líder. Paradójicamente, tanta sombra trajo enceguecedora luz para la oposición y meridiana claridad para el llamado oficialismo, claridad que llamará a muchísimos más a engrosar sus filas. Después de la noche cerrada el diáfano amanecer ¿Por qué? Porque el brillo y acierto de las realizaciones de Néstor Kirchner se proyecta sin mácula sobre la juventud y el futuro, tiempo propio de quienes esperanzadamente todavía están en el camino de ida. A los viejos sólo nos resta conducir, asesorar, ayudar, pero sobre todo recordar.
Otro efecto paradójico surge de esta muerte para la oposición que en vez de haber pasado a un mediodía auspicioso ha quedado sumida en una contradictoria noche que los ha enceguecido con su encandilante luz y recién comienza y que podría denominarse como el de su descomposición orgánica o al menos la de una senectud fulmínea. Veamos: Cobos es ya un cadáver político, sólo falta enterrarlo. Carrió, ya de por sí borrosa, se ha esfumado. Duhalde, De Narváez, Felipe Solá, los Rodríguez Saa y todo el peronismo disidente o se alinea tras Cristina Fernández, siguiendo los sabios consejos del propio Perón en su libro de estrategia y táctica política “Conducción política” o su falta de todo y de razón de ser los encenegará hasta la asfixia, sobre todo a sus dirigentes. La centro izquierda, Solanas, Lozano, Victoria Donda, etcétera, deberá tomar nota de los nuevos tiempos y definirse de una vez por todas o acabará invisibilizándose. El radicalismo, por último, deberá también abandonar su invencible tendencia a lo acomodaticio, a la pusilanimidad e irresolución, al chicaneo constante que lo caracteriza y actualizar sus contenidos programáticos y acciones concretas separándose del monotemático discurso de la hegemonía mediática, los relatos construidos y las teorizaciones violeteras de Joaquín Morales Solá, Mariano Grondona, Carlos Pagni y el coro de fantasmas, quienes, recurrentemente, inspirados en trasnochadas interpretaciones de la historia que, en vez de leer el presente y sus singularidades, se aferran a un pasado que, irremisiblemente, ya pasó, como es el de las dos guerras mundiales y el de la guerra fría, repiten y reiteran hasta el hartazgo sus teorías conspirativas, psicológicas y dedicadas más a sus narcisismos eruditos e intelectuales y a sus intereses inconfesables que a la realidad. Esta que ellos registran y les parece tan confusa e indefinida se virtualiza, casi holográficamente, con una proyección de sus prejuicios, miedos e intereses de clase, por eso no alcanzan a descifrarla, se les convierte en un galimatías de jeroglíficos e ideografías que no dominan, jamás han aprendido y no podrían ya entender porque las claves para poder hacerlo están en las experiencias de vida que no tuvieron y no en los libros. También, por supuesto, residen en una toma de conciencia moral que ellos jamás tampoco han siquiera ensayado. Así el crecimiento de la participación en la política y el poder de los sindicatos con sus dirigentes a la cabeza, como Hugo Moyano, los aterroriza, les quita el sueño y la tranquilidad. En verdad los desbalancea porque para ellos los únicos factores de poder que cuentan con derecho a intervenir en todo son los dirigentes de la desparecida mesa de enlace, del campo, los empresarios, los bancos y sectores de las finanzas, y la clase medida idiotizada por su discurso, jamás los trabajadores y el movimiento obrero concientizado y organizado. Les parece que las aerolíneas y los ferrocarriles sucumben en manos de ese poder. Piensan el tema como si el proceso de privatización y tercerización a ultranza en la producción de bienes y servicios no se hubiera iniciado, programado y crecido, para finalmente ocupar un gran espectro del sector, en base a la ideología neoliberal gestada por Martinez de Hoz, continuada por Menen, Cavallo, De la Rúa, Duhalde y todos sus adláteres. Ahora se sienten amenazados, ven la corrupción por todos lados, pero ellos han colaborado y aplaudido a sus autores intelectuales y a sus gestores materiales. Antes fueron capaces de aliarse a los genocidas para mantener sus privilegios y prebendas, como hizo el grupo Clarín con Magnetto a la cabeza y se seguirían uniendo al mismo diablo para defenderlos, porque son incapaces de decisiones morales y sólo hábiles para las opciones materiales que les permitan continuar usufructuando sus posiciones de poder y privilegio. Entre ellos ha campeado y campea una radicalizada aptitud para acomodarse, han sido irresolutos, pusilánimes, cobardes en suma. Fueron cómplices del más horroroso genocidio que conoce la historia del país, exterminando a 30.000 seres humanos, la gran mayoría jóvenes, pasándose la Constitución, las leyes y el Estado de Derecho, es decir, la República Democrática, por donde no les pega el sol y hoy, Mariano Grondona, se siente autorizado a evocar la República de Weimar y la capitalización de la humillación alemana que hizo Hitler, con la Democracia actual y la gestión de Néstor Kirchner, como si esas dos realidades tuvieran algo que ver, como si hubiera entre ellas alguna unión de sentido. Tiene el tupé de comparar a la Cámpora y los jóvenes que la conforman y simpatizan con los postulados y realizaciones de este Gobierno que ellos jamás tuvieron el coraje, ni lo tendrían, de llevar adelante, con las juventudes hitlerianas, cuando es bien sabido que los discursos del fuhrer llevaban al exterminio a través del endurecimiento de los corazones y las mentes destinatarios de esas arengas y carnes de cañón, en cambio la prédica de Kirchner transmitió y transmite esperanzas de paz y de vida con realizaciones concretas en el día a día para levantar de su postergación a esos chicos y chicas que hoy lo lloran. Que se tranquilicen Morales Solá y Carlos Pagni el panorama seguirá siendo tormentoso, cada vez más oscuro y negro, para ellos y para quienes piensan y actúan como ellos, pero, entiéndase, no porque se vaya a materializar o descargar sobre sus cabezas venganza alguna sino porque para la gran mayoría del pueblo que viviremos el mediodía ellos dejarán de ser visibles y, menos todavía, significativos.-