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martes, 18 de septiembre de 2012

VIENTO SUR












En la mañana el viento sur ruge
limpiando la tormenta
como si transcurriera dentro de una garganta de lobo
abriéndose contra mi espalda
Me apoyo sobre el empuje de su enjundia
y siento que el torrente de su humedad me congelaría
si no fuera por el perramus y mis pensamientos
áncoras oscuras en este mar a cuerdas de otras voces
en la profundidad rutilantes
rumorosas
llamándome para confiarme invisibles secretos
de hermanas de la caridad sentándose en las plazas
y tejiendo la nirvana interminable de sus sueños.

Si así no fuera el aire levantaría protestas en las hojas
cundiría en el espesor de las copas levantando los verdes
inflamando de orgullos extraviados los cárdenos
bermellones magentas y rojos
al pulular en los tomates y pimientos que exhiben los cajones
de la verdulería del barrio
y en las mejillas de las mujeres osadas y en los paladares
boquiabiertos de los somnolientos inmunes
se distraería en las calvas rosadas
y en los amarillentos semblantes de convalescientes transeuntes
paseándose al acaso en el lado  todavía de luz de sus caminos

Pero este viento tiene que levantar los delirios del agua 
y en tal trabajo su garganta de lobo ulula y gime 
en la oquedad de todos los destinos para arrancarles musgos
y lo mustio que yace entre ladrillos y argamasas
hasta casi mutar en madreselvas  perforando las mieses
las lunas incendiadas de todos los ocasos que arden como leños
adentro de los deltas y meandros de los sanguíneos cuerpos
que esperamos y esperan rumiando entre horizontes de campanas
que su silbido roce los íntimos suspiros y las emanaciones de las horas
Mientras la espuma crece sin medida
sin tasa ni medida ni agujeros ni vallas que detengan su lánguido estallido
quiero decir la espuma de la nada fundiéndose en el viento

Entonces cuando el viento las alienta
caen sobre un mar de ojos las gaviotas
de ojos hilarantes y rientes y racimos de lágrimas
se lanzan en picada para coger los peces 
para pescar la furia abandonada de cuerpecillos
serpenteantes bajo el agua ya bermeja coloreada de angustias
y hay latidos perdidos iguales a  semillas entre granos de arenas sedicentes
el viento mar el viento sur las rige y su aliento de lobo las orienta
hacia el ejido que bajo sus pupilas laterales
semeja siempre un descarnado enjambre
de soledades  repartidas para saciar sus pánicos de altura

Amílcar Luis Blanco (Obra pictórica de Pilar López Román)