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lunes, 8 de junio de 2015

YO ME TENGO POR CIERTO
















Yo me tengo por cierto,
me tengo por calmado y aniñado
cuando la noche llega
y la voz del agua cae desde sitios distantes,
escurriéndose.
Y deja
charnelas gorgoteantes,
gárgolas y gargantas de hierro a la intemperie,
orinando jardines
y pequeños espejos líquidos
en donde beben pájaros y espectros.

Me tengo por agudo y extremado
porque escucho violines,
cuerdas tenues
y se que el viento las agita 
y las convierte en cabelleras
de mujeres  derramándose
en el alrededor de mis ojos cerrados.

Pero a partir del sueño me hago otros
internándome en pequeños acontecimientos;
existentes o no.

La realidad es que no se y quizás no sabré nunca,
a partir de mis acontecimientos y mis otros,
quién soy.
Acaso un hombre perdiéndose a sí mismo
en otros seres
antes de despertar
y siempre, por supuesto,
después de haber soñado con un mundo preciso,
o todos y ninguno en el flujo constante de las horas.

Nadie sabe quién es o qué le pasa.
Pero al darle nuestro oído a las distancias,
cuando la noche cierra con nosotros los ojos,
y la lluvia destiñe las palabras,
lento llanto de cielo acongojado,
nos tenemos  por ciertos, aniñados,
y el mundo se derrama y se diluye
y pasamos a ser completamente
quienes somos sin vernos, sin conocernos.
 Tal vez nuestros espectros, esos otros, 
caminen hechos sombras en la llovizna.

Amílcar Luis Blanco  (Pintura de Frank Ayroles)