Google+ Badge

Google+ Followers

Seguidores

Translate

jueves, 2 de junio de 2016

LAS NOCHES








En la noches celestes se encienden los presagios,
ascienden voces, gritos, quejas, rezos, canciones,
tiempos vivaces, prestos, aguas, lentos adagios,
suben a los silencios y  las conversaciones.

En las noches de ahora guarda el ayer sus cantos
y suben desde siempre ondas y vibraciones
y sostienen la niebla, la sombra, mutaciones,
cincelando silencios con tristezas y encantos.

En las noches los dedos aprietan los instantes
contra trastes que cortan vibraciones en notas
y encaraman sus voces cordiales como gotas
que humedecen ausencias de mudos circunstantes.

En las noches los muertos simulan un regreso,
hunden tras las guitarras vasos comunicantes
y suben en las voces de cantores su exceso
de vidas ya pasadas y amores rutilantes.

Es decir, en las noches se cifran las distancias
augurales y antiguas que llegan del pasado
y anuncian porvenires que se han prefigurado
en un después y un antes de ciegas resonancias.

Todo asciende y trasciende desde la excelsa noche,
su negror se confunde con los fuegos del alma,
y una memoria plena de fiesta y de derroche
dibuja una esperanza de frescura y de calma.

No es sólo la tiniebla alternándose oscura
con la luz de la estrella fiel que nos ilumina,
también es lo continuo del rotar lo que inclina
hacia el filo del miedo del fin que reasegura.

Y las noches nos siguen sobre los empedrados
y desde las esquinas bajo esclavos faroles
nos atan al destino de sitios visitados
por pasos de gentíos de espectros y de alcoholes.




Amilcar Luis Blanco ("La noche estrellada", oleo sobre tela de Vincent Van Gogh)