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domingo, 25 de marzo de 2012

DESENGAÑO (Romance)



“Cuando me lo contaron sentí el frío
de una hoja de acero en las entrañas…”
Gustavo Adolfo Becquer


Cayó la luna en arcas de silencio,
en aguas enfangadas por la noche,
correntosas no obstante, como luz que se traga
junto al alcohol y arruina la garganta
en un pesar que no ha de detenerse.

Desalentado el sueño
por la hoja de cuchillo de un desengaño.
La piel fría, perlada,
y puesta a la intemperie por la roja traición;
metida en la enramada y ensuciada de sombras.

Amargura en la lengua y el paladar.
En el estómago el trapo del dolor
que no se digiere.
El cuerpo trémulo sobre la hierba fina
y el gemido de tripa de violín estridente en el aire.

¡Ay dolor, cómo dueles cuando transformas
la tripa en aire, la piel en el revés, en el descarne
y los ojos en lágrimas!

Cuando dejas que el celo entre en los ojos
y raspe la ternura y la deshaga
y la convierta en trizas de esviscerada ánima
y me mueles la luz de la palabra
y me arrojas a un suelo de penumbra
donde ella no estará y no soy ya de nadie.

Ya no me pertenezco, ya no se pertenece.
El alfanje sin alma se llevó nuestro tiempo
tajándolo en mitades,
con el filo sin fin del desengaño
y ahora cargo las dudas y el asombro
como un peso de sórdidos planetas
de soledad y llanto y estertores
y se que estoy cayendo hacia lo negro,
amurado a lo sólido, a lo oscuro,
hasta que deje al fin de recordarla.

Amílcar Luis Blanco   (Pintura "El desengaño" por Adriana Almanza)