Google+ Badge

Google+ Followers

Seguidores

Translate

viernes, 1 de julio de 2011

Violín caído


Antes de tu caída fuiste grito.
Después del grito
nada,
ni siquiera una sombra.
Las maderas de tu alma,
las cuerdas de tu vientre,
quedaron desatadas
para siempre.
Por eso lloro aunque me duela el agua;
cruel,
catarata de una pena,
teñida de guitarra,
salida de un sollozo
de violín lastimado.
Hay gotas como notas
de músicas tribales
desde la lejanía.
Frondas oscuras de pájaros
atravesados por la luz,
en cuyos trinos duermen
eslabones de gritos
como deseos rotos
convertidos
en objetos caídos.
Y nos vuelan la sangre a cada instante

Sigo llorando aunque me duela el agua
de la pena que lloro,
adjetiva y amarga
según se la predica,
en realidad cortante y sustantiva.
Porque hay una intemperie de uno mismo
tamaño de montaña.
Y se arrastra gimiente
bajo el agua de llanto del violín lastimado
y la guitarra herida
y el tambor retumbante
y la sueñera rota
y los ojos perdidos en un país remoto
donde el silencio como aquí conversa
con todos los que vienen
a preguntarle amores y contarle placeres.

Amílcar Luis Blanco.-