
Amor y odio por igual se arredran,
se arrojan a un combate sucesivo,
se hieren y lastiman en lo esquivo;
en la imposibilidad por la que medran.
Forjan la cicatriz y se despiedran
en un derrumbamiento sin estribo
de un solo corazón latiente y vivo
para un caer en el que lo desmedran.
Amar, odiar, en viñas donde edran
humanamente sangres al castigo
de sentir y querer; ramas de hiedra
sonsacadas de un ámbito festivo
que nos convertirá a la postre en piedra
dándonos al adiós definitivo.
Amilcar Luis Blanco (Pintura de Oswaldo Guayasamín)
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