Ocaso en un cristal de tiempo biselado,
que lleva de la infancia a la llanura
horizontal, al disco rojo y la ventura
de aquélla casa eterna en mi pasado.
Ladrillos atajaban la intemperie y el hado
y bajo la dovela cordial de su estructura
nuestra cancel de cedro en su maciza altura
al umbral y sus arcos cerraba lado a lado.
Pero el umbral abría un paladar osado
para beberse el rojo del sol en llama pura
y para que lo contemplase deslumbrado
despidiendo la luz hacia la hora oscura
contra un arco morisco en el costado.
Y esa luz todavía me persigue y apura.
Amilcar Luis Blanco (Pintura de Domingos Sequeira)
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