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miércoles, 8 de diciembre de 2010

NO DIALOGAN ¿SÓLO POR LAS FORMAS?

Joaquín Morales Solá, en su artículo de hoy miércoles 8 de diciembre, no deja atrás su defensa de la hegemonía mediática empleando el remañido subterfugio o eufemismo de considerar un ataque a la libertad de prensa todo disenso de la Presidenta con las mentiras o tergiversaciones de los hechos que constantemente propagan y difunden los medios monopólicos. Considera que el saludo de Cristina Fernández a su otrora colega en el Senado y jefe radical Ernesto Sanz es un cambio en las formas significativo de la mayor libertad que, desaparecido Néstor Kirchner, nuestra Presidenta se permite y, una punzante ironía, sin practicable respuesta debido al protocolo, haberle dicho al Ingeniero Macri que la vecina o la señora de enfrente lo saluda.
Elude considerar que hubiera pasado si Mauricio Macri le hubiese respondido algo a Cristina, arguye que no lo hizo por no violar un protocolo. En realidad Macri no dialoga con Cristina porque frente al público, las cámaras y los micrófonos saldría perdiendo en un eventual duelo verbal al que no creo que la Presidenta le hubiese rehuido. El jefe del Ejecutivo porteño no es particularmente versado, aplicado a su gestión, ni menos todavía ingenioso y ocurrente, no se caracteriza por su brillantez. De modo tal que puesto a dialogar con Cristina sobre cualquier tema público perdería por varios kilómetros en la pista del realismo y la lucidez.- Buena prueba de ello es que cuando los periodistas lo interrogaban frente a cámaras y micrófonos acerca de la situación del teatro Colón alguien soplaba las respuestas que el repetía al borde de su oreja.
En cuanto a Ernesto Sanz de quien cabe pensar sí que el protocolo pudo haberlo llamado a silencio, por tratarse de un radical tan verborrágico como todos los que se enlistan en el centenario partido de Alem, considero que también se equivoca Morales Solá si piensa que Cristina debió haberle dado la razón concediéndole ejecutividad a su pedido de convocatoria a extraordinarias. Toda acción política que se precie debe ir más allá de las formas – y en esto, creo, coincidiremos con el articulista – por lo que haber hecho semejante concesión hubiese significado una humillante sumisión a las formas, actitud de la cual los radicales jamás se libran y en la que, muchas veces, expiran asfixiados ya que suelen caer en sus propias trampas. El plan de gobierno y la asignación de recursos (arts. 99 y 100 de la C.N.) son resortes exclusivos de la Presidenta y permitirles a los opositores que ellos impongan un presupuesto es sumir en la impotencia la acción de gobierno.
Creo que la actitud de Cristina Fernández es invitar, verdaderamente, a la oposición a un diálogo honesto y constructivo. Creo también que, hoy por hoy, no hay quien de ellos que sea capaz de recoger el guante, algunos por ineptitud, otros por cretinismo y quienes ven lo que desean que los demás vean únicamente por cinismo.