Hay en el aire un ajedrez de brisas
jugando sobre añejas sequedades,
un damero de sombra y claridades
y un deseo templado de caricias.
Caerá la dama de la ilusión sin prisas;
una mujer de agua a cubrir las edades
de melenas y hombros y brazos torrenciales
que friegue con sus puños de gotas las cenizas.
Va a suceder la lluvia nuevamente
y hay una eternidad de alivio en ella;
un amor restallante y transparente
sobre mamposterías y argamasas de estrella.
Todo se diluirá en un azul que achicará su lente
y agrandará en el aire su cuerpo de doncella.
Amilcar Luis Blanco ("La mujer lluvia" Oleo sobre cartón por Marthazul)
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