Esos muertos misóginos, benditos,
que están a cada lado del calvario
y a quienes rezan llantos de sudario,
letanías, plegarias, a veces a los gritos.
Esos, los que se dan en calendario
y motivan el orden de los ritos.
Los que triunfaron de sus apetitos
en un tramo infeliz y estrafalario
¿Justifican sufrir, dolerse a diario,
colgar cuentas de lágrimas contritos
a lomos de hombre casi dromedario,
casi asno de noria cuando, falsos y ahítos,
muchos trenzan sus dedos y en gregario
desfile se simulan célibes e infinitos?
Amilcar Luis Blanco ("Todos los santos", oleo sobre tela de Fra Angélico)
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