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sábado, 30 de mayo de 2015

UN VIOLIN



Pintura al óleo, “El Violinista”

Un violín,
si se aprieta,
con ojos, con oídos,
mientras lo están ejecutando,
suelta lágrimas,
y despide tristezas y distancias,
además de sonido.

Y si al escucharlo estamos solos
y abrigando un dolor,
las crines de su arco
raspando su cordaje,
lanzan  gemidos lánguidos,
abrazan el fuego de nuestra congoja
y lo convierten en lívido horizonte.-

Todo violín da el alma entre sus cuerdas
si el arco con sus crines
se roza en la tensión fiel de sus tripas
y nos da sin silencios que lo aparten 
soledades violentas,
soledades amargas,
quejumbrosas.
Y pide hombros, codos y cuellos
que se angulan adrede,
iguales a los gatos cuando tensan sus lomos
para recibir todo el peso de la ansiedad
y los arañazos hostiles de la angustia.

Amilcar Luis Blanco ("El violinista", oleo sobre tela de Manoli Sánchez)

Itzhak Perlman - Beethoven Violin Concerto - Daniel Barenboim

viernes, 29 de mayo de 2015

LASITUD




¿Quién sabría no decirme, qué cosa?
¿Callar hasta que el silencio se convirtiera en palabra?
Todos penetraríamos a esa catedral
por su nave central.

El cielo se abriría en el preciso momento en que cayéramos en él,
de abajo arriba de arriba abajo
y justo por ese ojo de aguja en el que tantos camellos se lastimaron.

Me enhebro a lo no dicho,
a lo callado.
Soy ese hilo invisible
en cuya longitud se fundieron la lágrima y el hastío
sin producir ya jamás sonido alguno.

Hacer pasar un pasajero tantas veces
por el horizonte de la retina
hasta  convertirlo en viaje y para siempre
fue el resultado del enigma que la efigie
resolvió en el desierto para no sentirse sola nunca más,
para poder espiar el infinito.

Yo me sumo a tu cuerpo como una duna a otra duna,
como agua sobre agua me atengo así a tu carne
para sentir la presión, la tensión de tu sangre,
ocupando el volumen total de la vigilia.

Amilcar Luis Blanco ("El progreso del amor", oleo sobre tela de Jean Honoré Fragonard)

jueves, 28 de mayo de 2015

Puedo decir




Puedo decir que vengo de preguntas
y  con el infinito no tengo mucho trato.
Mejor dicho, no tengo ningún trato.
Puedo decir hoy sufro la impaciencia
de ser a cada instante y consumirme.

Eso puedo decir. Que ando calmado
una vez y otra vez pisando días,
haciendo y deshaciendo mis contratos,
bajo la lluvia, el sol, no importa cuándo,
ni cómo, ni por qué, gregario y solo.

Puedo decir  escucho siendo sordo,
 y veo siendo ciego,
 y no me llevo con mi imagen nunca.
Puedo sentirme uno y demasiados.
Y siendo luz volverme sueño o sombra
y viceversa, bien y mal, la parte, el todo.

Puedo alegar en mi favor que tiemblo
y trato de ocultarme de todos los extremos,
padezco miedo y frío, aún de verme exultante.
En fin, un hombre absurdo, como muchos,
metido entre barrotes de soledad y silencios.

Amílcar Luis Blanco  ("Los objetos familiares", oleo sobre tela de Rene Magritte)

martes, 26 de mayo de 2015

Alma de amor (A la eterna Marilyn Monroe)



" . . . porque el alma amorosa es desordenada y perfecta . . ."

Juan Gelman





Ese silencio del que siempre huyo,
alma de amor, ausencia que lastima,
tuvo que ver con la cortante esgrima
de tu sonrisa ingenua y de tu orgullo.

Tuvo que ver con tu glamour, tu arrullo,
gastados sin cesar junto a tu estima,
y con mi gris, mis lágrimas, mi  grima,
y un corazón que late como el tuyo.

También con tu arduo sexo de capullo,
floreciente, secreto, porque anima,
repetidos ensueños que destruyo

y engastan en tu muerte esa fama que tima.
Relumbra tu mirada de luz como un cocuyo,
milagro entre mis sombras, ángel que se me arrima.


Amilcar Luis Blanco (Fotografía de la inefable Marilyn Monroe)



lunes, 25 de mayo de 2015

INTRUSOS EN EL ALMA




"Serán tal vez los potros de bárbaros atilas
o los heraldos negros que nos manda la muerte"

Cesar Vallejo


Ellos vienen a recordarnos que morimos
cuando casi nos enceguece
el duelo del vivir que arde en los ojos;
la vejez blanca curtida en soledad,
en los días hirvientes
de no tener a nadie dándonos su deseo
a excepción por supuesto de la Señora Muerte.

Ellos vienen a recordarnos que morimos
como si desde siempre no supiésemos
que la ilusión es un vaso desfondado,
un agujero que soslaya el infinito
pero ellos ¡todavía!ostentan la pretensión
de querer enseñárnoslo.

Ellos vienen a recordarnos que morimos
como si saber que morimos fuera poco,
cuando lo último que uno necesita es que alguien
venga a recordarnos que morimos,
que tenga la osadía de invadir,
intrusar nuestro silencio con una obviedad
a veces hasta armada de agresivo reproche.

Intrusos son que ingresan en el alma,
en el tiempo de vida, en esta nada,
que sin cesar carcome los amores
con el que día a día tratamos de construir
la módica alegría de vivir y cuidarnos.-

Intrusos son y quieren amargarnos,
agresivos, enfáticos, soberbios,
dictadores, estúpidos eternos.
Ellos vienen a recordarnos que morimos
a colaborar con la letanía de la siniestra parca
parientes son de esos heraldos que nos manda la muerte.

Amilcar Luis Blanco (Pintura de Edward Munch)

domingo, 24 de mayo de 2015

JOHN LENNON.,WOMAN

HALLOWEEN



Esos muertos misóginos, benditos,
que están a cada lado del calvario
y a quienes rezan llantos de sudario,
letanías, plegarias, a veces a los gritos. 

Esos, los que se dan en calendario
y motivan el orden de los ritos.
Los que triunfaron de sus apetitos
en un tramo infeliz y estrafalario

¿Justifican sufrir, dolerse a diario,
colgar cuentas de lágrimas contritos
a lomos de hombre casi dromedario,

casi asno de noria cuando, falsos y ahítos,
muchos trenzan sus dedos y en gregario
desfile se simulan célibes e infinitos?

Amilcar Luis Blanco ("Todos los santos", oleo sobre tela de Fra Angélico)

sábado, 23 de mayo de 2015

Roland Petit, Bolero

Sharon Isbin - Asturias

AZUL MOSTAZA



Pliegues abren, escinden la montaña;
hieren floras y costras minerales
entre rojos, marrones y blancos ancestrales
y hacen sentir la tierra fulgente en su maraña.

Muslos azules, lívidos, violetas y mostazas
de macizos corpúsculos, tierras libidinales,
levantan las fronteras tersas, los albañales,
aprietan heredades, torres, techos y casas.

Lo telúrico absorbe raigal las soledades.
Tiene por epicentro lava en sus argamasas
y transmite su fuerza en recias tosquedades.

Tiembla, vibra, se quiebra su ronquedad huraña
porque apenas contiene sus rotundos caudales
que se inflaman y crecen bajo rala cizaña.


Amilcar Luis Blanco (Wassily Kandinsky, Dünaberg, 1909. Óleo sobre tabla)

jueves, 21 de mayo de 2015

POCO VIVIBLE




Esto de haber nacido largamente,
de haber nacido tontamente,
totalmente,
sin otro propósito que haber nacido,
suele ponerme mal a veces,
me hace sentir cohibido,
poco querido,
poco.-

Suelo sentir cansado al mundo entero.
Al olvido en oleajes.
Aguas que regentean transparencias,
llegando a las narices y los ojos
de cada muerto mío que recuerdo,
volviendo a mi después,
como si nada.

Suelo sentir cansancio enardecido,
un cansancio de fuegos sin ambages,
de olas amarillas,
espuertas de carámbanos y hogueras,
de gritos y sonidos y silencios
y tardes
que se parten,
odres abiertas, vientres de penumbras,
en ciudades antiguas que se vierten
bajo claros de luna
o luces de ventanas
en jodidos desórdenes
y miedos.

También sentir el suelo desatado,
las fugas de adoquines a destajo.
Poco vivible todo
o a lo sumo 
una merienda en ciernes,
un banquete
pero, en suma, 
poco vivible todo,
todo.

Algo hay que se apodera y no me deja
ese cuajo de luz en la espesura,
ese tajo certero para matar la sombra.
Algo que no me deja y me persigue,
alas de mariposas de penumbras,
alas de frondosísimas tinieblas,
alas de sucia muerte a mis espaldas.

Poco vivible todo
o a lo sumo
un cielo y el recuerdo de otro cielo,
un cielo y el recuerdo de otro cielo,
un cielo y el recuerdo de otro cielo.

Amílcar Luis Blanco (" Atardecer en el paseo de Karl Johann ", oleo sobre tela de Edward Munch)

miércoles, 20 de mayo de 2015

OTOÑO DE PREGUNTAS


Les Alyscamps, la caída de la hoja
He recogido hojas amarillas,
palabras como vainas,
a paladas,
desprendidas del árbol de los sueños
o el árbol de los años.

Otoño de preguntas arrumbadas
cayendo en las veredas y senderos,
en céspedes y mármoles y gravas.

Hablando están hojaldres
y rojizos ocasos,
interrogándose e interrogando
la vida que declina.

Las hojas amarillas,
cual papeles que crujen,
llevan dentro palabras encerradas
con preguntas y filos,
con espadas.-

Hay que torcer los rumbos y las fechas
para llegar indemnes
a responder preguntas
hechas por el otoño.

Cuerpear entre ladridos 
golpeando en las distancias,
sonando como sierras
que cortaran maderas.

Y recordar los sueños
que abren sin medida
el cielo del silencio.

Amilcar Luis Blanco "Les Alys Camps", "La caída de las hojas", oleo sobre tela por Vincent Van Gogh)

domingo, 17 de mayo de 2015

MUJER SALVAJE




Derramaba sus piernas,
derramaba sus manos,
derramaba sus senos,
sobre todo sus senos
de una enorme abundancia.
Pero cuando se iba 
derramaba su ausencia
y dejaba sus huevos,
silvestres,
en la raíz del miedo.

Una vez la citaron.
Le reprocharon sus volúmenes.
Era culona y gorda
pero excitante.
Le tiraron sus huevos a la cara
pero después la ira se encendió
y hubo miedos
en todo la comarca.

Ella los miraba 
con cara de puerca,
con cara de perra,
con cara de pata,
con cara de loba.

Y mientras lo hacía
mutaba delgada,
variaba de cara,
a perra,
a pata,
a loba.

Después supimos,
con pieles erizadas
de hombres sorprendidos,
que la mujer salvaje
había pasado por nuestras calles,
nuestras vidas,
nuestros miedos,
nuestras ansias
y que sus huevos eran
embriones sustantivos de esperanza.

Amílcar Luis Blanco (Pastel de Carlos Nine)

viernes, 15 de mayo de 2015

TU CLARIDAD (A la Señora Nélida que nos cuidaba de niños, a mi y a mis hermanos)

En la noche recuerdo tu oscura tez, mis miedos,
esas tus manos dadas al trapo y a los días
que con  roja pintura esmaltabas y uncías
a sus uñas rubíes que enjoyaban tus dedos.

Tu ceño discutía con pujantes denuedos
contra la usual tristeza,  afanes y porfías,
iluminando a veces hasta las melodías,
las zambas y los tangos, los rezos y los credos.

Tu claridad embestía como toro en los ruedos,
luchaba contra  nieblas y sombras y apatías,
edificaba puentes, desmadejaba enredos.

Claridad de azucenas cuando nos sonreías.
Faro desde tu frente, tus grandes ojos quedos;
callada luz de tu alma en las aguas sombrías.

Amilcar Luis Blanco (Oleo sobre tela de Antonio Berni)

jueves, 14 de mayo de 2015

DESTINO ADVERSO



Nadie que tenga vida carece de templanza.
Pero aquéllos que tiemblan, tristes, en soledades,
sienten en alma y huesos la insólita tardanza
de que apremiantes sueños se tornen realidades.

Duele la vida, alarga el sufrimiento y lanza
a la dura intemperie hirientes tempestades
que caen sobre los cuerpos en turbias ansiedades
a las que nunca  llega la luz de la bonanza.

El destino impasible alza sus potestades
contra quienes mas sufren por sus necesidades
y tira bravo y fuerte de la coyunda y tansa

a títeres  que bailan famélicos su danza.
Nadie que viva y sienta de sus adversidades
puede huir porque lleva consigo su esperanza.-

Amilcar Luis Blanco  ("Moises o el nacimiento del héroe", oleo sobre tela por Frida Kahlo)

lunes, 11 de mayo de 2015

CARLOS GARDEL - DANDY

DANDY RUBEN JUAREZ CELYN RIQUE

Lo nuestro fue mirarnos




Lo nuestro fue mirarnos.
Una cuestión de ojos que se encuentran
y no quieren soltarse.

Nada más nada menos
que mirarnos.
Observarnos sin fin
hasta entendernos.

Propósito imposible si se quiere,
cruzarnos las cadenas ojo a ojo,
de lágrimas y piedras
y de luces pequeñas como estrellas.

Lo nuestro fue, ¿cómo decir?
escudriñarnos,
del exacto sufrir hasta su anhelo,
del desearse nomás y hasta las manos.

Por eso hay un adiós
y nos convoca
su horizonte cerril
y allí quedamos. 

Amílcar Luis Blanco (Oleo sobre tela de Néstor Martín Fernández de la Torre)

sábado, 9 de mayo de 2015

LA ROSA Y EL VIENTO




La pequeña testa desgreñada de una dama
en el extremo del tallo
es la rosa que el viento balancea
dentro del aire húmedo y sombrío.

El aire la rodea como un presagio.
La rosa está calzada en cáliz verde
en sépalas preñadas nacidas del receptáculo.
Sus pétalos se ofrecen sin vacilar al viento.

Las partes de la rosa
son las raras sonrientes alegrías,
casi volcánicas, de una dama inconsciente;
los dientes de su risa se reparten.

Hay en su savia algo de lava.
Huelga la sangre en su ridícula alegría
y contagia.
Un pavor ya la enmarca
en el atardecer de sol y sombra;
heraldo del invierno y de la escarcha.

Amilcar Luis Blanco ("Rosas rojas", oleo sobre tela de Josep Ferre Revascall)

jueves, 7 de mayo de 2015

EUCARISTÍA LAICA




En el set del canal de tevé,
reunidos en lo ameno,
alrededor de las palabras,
junto al banquete,
hablando, 
pero sin decirse nada
los comensales evocan 
algo de lo sagrado.

Hablando, sí,
para que nada cambie.
El correcto político no quiere
hablar de política
y los demás comensales
admiran su silencio y su corbata,
con la que secretamente
él piensa estrangularlos.

Y él o la stripper invitados,
unívocos y unánimes
en su admiración a la corbata,
no tienen por qué desnudarse,
están para que la audiencia los desee.
La señora anfitriona ataviada de reina
jamás dirá una mala palabra,
tampoco la verdad
y enfrascará a todos
en una amable charla pasatista.

El militar invitado levantará su copa
brindando por la paz.
Y el obispo de turno bendecirá la mesa
y  los comensales.
Todos comulgarán yantando platos exquisitos
y beberán las cepas más añejas.-

Quienes sirven los miran,
concentrados en sus tareas,
sin pensar en ellos.-
La sangre de quienes sufren no está en las copas.
La carne de quienes sufren no está en los manjares.

Entre lo ameno de sus indiferencias,
alrededor de las palabras, se enrosca
la víbora de un silencio elocuente.
Y los muertos declinan su dolor
por debajo de las copas
y arrastrándose alzan manos invisibles.

Los sirvientes los ven
pero no dicen nada;
callar ha sido siempre
parte de su servicio;
ofrecer en los platos la hostia de la angustia
unida a las porciones suculentas.-

Amílcar Luis Blanco  ("La última cena" oleo sobre tela de Leonardo da Vinci)

martes, 5 de mayo de 2015

MARE NOSTRUM





¿Mar de quién o de quiénes,
de qué hombres y de qué mujeres?
De europeos del norte solamente
y no "of course" de aquéllos que se ahogan
entre Lampedusa y la costa africana
o entre el borde de España y el Sahara.

¡No, no, no! Que el don está más alto,
aún más alto que el Papa que procuró salvarlos.
La Europa medioeval hoy todavía
levanta sus castillos con ladrillos de miedo,
cava sus fosas hondas para que el mal no llegue.
En "The Sun" Katie Hopkins habla de cucarachas
y quiere que le muestren fotos de ataúdes,
cuerpos flotando en el agua, música de violines
y personas delgadas con cara de tristeza.

No le importa. Pueden bailar, drogarse, emborracharse.
Mientras tanto la luna en la borrasca,
la muerte contra el canto del agua que se cierne
yergue su contracanto y ahoga bocas y ojos sin respuestas,
cuerpos, almas y esperas agotadas de vidas destrozadas.

¿Hasta cuándo rechazos y tropiezos, 
indiferencias, hosquedades, miradas al costado,
piedras, dolores, aguas, arenas y blandas oquedades
y apartarse, apartarse, ignorarlos, serán la única 
ecuménica respuesta?
Esa pétrea respuesta que da el acantilado al tumulto del mar
o las estrellas en el universo infinito al mirar mudo de la especie.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Joaquín Sorolla)

sábado, 2 de mayo de 2015

Los Mareados Villavicio

Andrés Calamaro - Los mareados [Live]

LOS MAREADOS




En el ciego hontanar están tus ojos
mirándome de frente,
encandilándome,
como siempre.

¿O, espera,
son mis ojos solamente,
mis ojos que te miran
frente adentro?

Y tus pasos
invisibles se acercan
pero levantan polvo
tus talones de viento.

¿Puedo saber si acaso
son tus pasos, mis pasos
u otros pasos
trayéndome los horizontes
y los cielos cuadrados?


Tus labios son alas rojas
plegándose, volando,
rojos, rosas, pétalos,
sobre los horizontes de tus dientes
de un subversivo tiburón que sonríe.

Ja,ja,ja!!!!
Ya todo se me mezcla
¡Todo!! 
Y de un modo exquisito,
terrible de exquisito,
temible de exquisito.

Hay una marejada
de torbellinos
entrañables;
un revoltijo de sueños.

Nos unimos sin saber dónde.
En el escándalo del champagne.
En las volutas de humo
del cigarrillo ameno.

Hay también claroscuros,
diáfanos colores y trazos
en alta definición
en las hipnóticas pantallas
para rumiantes.

El derrumbamiento de los porros
hacia áridas cenizas
y, en la sentina de las tardes,
cuerpos endurecidos que se mueven
e interactúan sólo en sus delirios
¿O serán mis delirios?
Ja,jaja,ja, mis delirios.-

Amílcar Luis Blanco ("Lolitas" de John John Jesse)