Google+ Badge

Google+ Followers

Seguidores

Translate

sábado, 26 de febrero de 2011

ALEJANDRA PIZARNIK

Reseña biográfica sobre Alejandra Pizarnik, de quien, a continuación va un poema y, después, un soneto que le dediqué.-

Poeta argentina nacida en Buenos Aires en 1936.
Obtuvo su título en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires y posteriormente viajó a Paris
hasta 1964 donde estudió Literatura Francesa en La Sorbona y trabajó en el campo literario colaborando
en varios diarios y revistas con sus poemas y traducciones de Artaud y Cesairé, entre otros.
Es una de las voces más representativas de la generación del sesenta y es considerada como una de las poetas
líricas y surrealistas más importantes de Argentina.
Su obra poética está representada en las siguientes obras: «La tierra más ajena» en 1955, «La última inocencia»
en 1956, «Las aventuras perdidas» en 1958, «Árbol de diana» en 1962, «Los trabajos y las noches» en 1965,
«Extracción de la piedra de locura» en 1968, «El infierno musical» en 1971 y «Textos de sombra y últimos poemas»,
publicación póstuma en el año 1982.
En 1972 falleció como consecuencia de una profunda depresión. ©

LA JAULA (Este es un transparente y sublime poema de Alejandra Pizarnik

Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.

Alejandra Pizarnik

A Alejandra Pizarnik (Poeta removedora de miedos) "in memoriam"

Se puebla de alegrías diminutas
El interno exterior de mi ventana
Un pulso azul sin orden se desgrana
Y el cielo estalla en puntas absolutas

Y tú, con tantas melodiosas frutas,
con una muerte tibia y tan temprana,
te apareces un día de ocio y de mañana;
tus ojos dos infancias, endiabladas, astutas.

Echan salvaje luz entre la vana
Vocinglería y abren claras grutas
En montañas de sombras y nirvana

Tus versos de silencio, silabean cicutas,
Para la frivolidad del que se ufana
Tu te escapas y esfumas, quieta mutas.

viernes, 25 de febrero de 2011

Hoy pensé si el fanal de tus pupilas

Hoy pensé si el fanal de tus pupilas,
alumbrándome entero, me transparentaría.
Pero sombras fervientes y nerviosas anguilas
opacaron sus brillos en tenebrosa umbría
y anochecí en tus ojos con penumbras y danzas
de cuerpos como imanes, sexos, fuegos y lanzas

Reconocí animales ancestrales y turbios,
agitándose en medio de eclipses y connubios
y promesas de llanto, de oceánicos diluvios,
corazones sin nadie, en la maleza acerba;
tientos de nervios, sangres, entre lianas y rosas,
orquídeas y diademas abriéndose en la hierba
candiles y redomas y huríes, vino y furia
y vigilias de antiguas pasiones perezosas
ocuparon sedientas nuestra bestial lujuria.

Es inútil, me dije, luego de tanto amarnos
intentar regresarnos,
sin sentido,
al rincón más ignoto del olvido,
y sólo porque estoy rígido y frío
despues de tanto vendaval y estío.

Tus ojos fueron caos, fueron noche y estrellas.
Vibraron en tu sangre brujas, hadas, doncellas.
Tus párpados cubrieron la visión de lo aciago
Y avivaron las alas de pájaros e insectos,
que ahora van y vienen del edén al estrago,
como un sol de un paraje con árboles y lago
a un desván polvoriento de perdidos objetos.

Los interfieren dudas que enjambran mi costado,
erinias que reprochan mis dones y mis males.
Me arrojan bajo un cielo de infierno vigilado
hacia un desierto blanco con infinitas sales
en el que incontenible, como un río,
me derramo a caudales
si me fío
para dilapidarme en el hastío.

jueves, 24 de febrero de 2011

TANGO DANZA (En homenaje a los bailarines vuelvo a publicar este de mi libro "Tangopoemas"

Hechos de carne, hueso y Buenos Aires,
danzan los bailarines contra el tedio,
abren, puntean, pican y volean,
su yugular asedio.
Logran que huya de ellos al desgaire
lo que no sea pasión y sólo sean
ráfagas de latidos abrazados,
cuerpos en ochos, rulos y compases,
en sus trémulos pulsos concentrados.
Fervor ponen las piernas en desdenes y pases,
sobre adoquines anchos y blandos como un beso,
solamente insinuado por carmín en los labios
de la lúbrica hembra; pantorrilla en exceso,
y muslos y caderas y grupas con resabios,
en mimos de habanera,
de pantera.
Taconea el varón, percute y lanza
sobre incisivo pie su andar malevo,
de rodillas pegadas,
cansinas y rumbosas compadradas,
que avanza
cual filo de facón en las patadas.
La mujer retrocede casi bajo su paso
y él con su diestra palma a lo que quiere
presiona la cintura, la sostiene en el brazo,
y le hace hacer figuras y la hiere
como si la acuchillara en el abrazo.
Hechos de carne y alma, hechos de tango,
elegantes, zumbones y guarangos,
toda pasión sus vidas, sangre en duelo,
los bailarines bailan sobre el cielo,
escapando sinuosos, acezantes,
hacia una eternidad que rompe y raja
la dura urbanidad que los ataja,
recia como pelea de guapos zigzagueantes
que descargaran filos homicidas y errantes.-

Milonga javier rodrigues & geraldine rojas

MALA JUNTA show

domingo, 20 de febrero de 2011

Geraldine Rojas y Ezequiel Paludi - "Boedo"

MILONGA PARA GERALDINE

Milonga para Geeraldine (Vuelvo a publicar este milonga que dediqué a Geraldine, gran amiga que tuvo la deferencia de bailar conmigo alguna vez)

Se abren sombras al fin flojas,
la luz agranda la pista,
caminando suelta, lista,
se apronta Geraldine Rojas.
Le dice el Tango: ¿Bailás?
y un acorde en su cintura
mueve y juega su figura
desde el centro del compás.
La mano de la armonía
le pone marca en el talle,
y un temblor de cielo y calle,
en su espalda, la poesía.
Su pie se pone a girar,
ala de su pantorrilla,
y se quiebra en su rodilla
como si fuera a volar.
Bailando se le desnuda
una infinita pantera,
mezcla de milonga y fiera,
suave, cimbreante y aguda;
ambigua como la duda
en la inquietud de la espera.
Se convierte en sinfonía
de tangos hechos mujer
que quieren hacerse ver
en mistonga compañía.
La milonga se hace orilla
de pollera bien ceñida
y pica en pasos erguida
y se hace paisana y brilla
cuando su ritmo la manda,
la orienta, la pica y suelta
y la mete en otra vuelta
le sobrevuela una holanda,
le hace entrada, la concerta
y le hace una zarabanda.
¡Qué bien que bailás, morocha!
¡Qué sangre tan argentina
te inspira en sol, te derrocha
y te hace la bailarina!

Amílcar Luis Blanco

Javier Rodrigues y Geraldine Rojas, reliquias portenas

Stand By Me | Playing For Change | Song Around the World

War/No More Trouble | Playing for Change | Song Around The World

sábado, 19 de febrero de 2011

A MIGUEL HERNÁNDEZ

En un día como hoy, pero cuando cumplí 14 años, mi padre me regaló "El rayo que no cesa" un libro de poemas del gran genio de Orihuela. Hoy quiero dedicarle este soneto evocándolo hasta donde sea posible.



Cárcel cual lenta muerte dilatoria
en días de agujeros de cielo con metralla.
Josefina Manresa sufre y calla,
hecha de amor y lágrimas la historia.

Arduo Miguel, de tierra y de memoria,
escribe con su sangre y no desmaya.
Sucio de porvenir en la batalla
de otra España gallarda, hecha de gloria.

Un pastor que al sereno cifra y talla
versos garcilaseanos. Parca euforia
de saber padecer bajo la noria

sin quebrar su cerviz ante el canalla.
Un astillarse en luces, una escalla
de corazón latiente y de victoria.

A AMILCAR BLANCO

ESTE PRECIOSO POEMA me lo ha dedicado MAYTE DALIANEGRA, querídisima amiga y admirada Poeta a la que quedaré por siempre agradecido, lo publico con mucho orgullo para que todos puedan leerlo y, si lo desean, se los recomiendo, ir de éste mío a cualuiera de sus tres blogs, clickeando sobre su imagen, encontrarán joyas en verso y en prosa.

Llevas nombre de noble prócer de estirpe púnica
y un patronímico gallego que te ahonda la memoria,
te gambetean las piernas y te tremolan las venas,
cuando el aire se envenena, con el lamento porteño
que propaga un bandoneón al suspirar.

Envuelve la melodía, en voz del Zorzal Criollo,
avenidas, calles, plazas, barrios… arrabales rioplatenses,
mientras tu péndola docta engendra odas, sonetos,
estrofas, rimas, epítetos y verbos.

Amílcar, poeta de horas perdidas, de dulzuras sofocadas
por amores malheridos en duelos de mil puñales,
tango y poemas bordando de sangre un poncho,
pasiones desbocándose en la hoja de una faca
o en la lujuria nacida de bravura genital.

Amílcar, quiebren su vuelo sobre el cielo bonaerense
los versos que tú compones y vengan, a borbotones,
tus palabras mis oídos a arrullar, ya ansiosos por volverlas a escuchar.

Mayte Dalianegra.

Pintura: “Tango rouge”, (Tango rojo), Hamish Blakely.

lunes, 14 de febrero de 2011

Afrodita

La luna como un vasto laberinto
de blancura intrincada,
como esa red que Hefestos dedicara
a su Afrodita adúltera y amada
se refleja en el agua del río.
Y es una larga gota temblorosa
de palidez de perla descuajada.
La luna, la que nívea te miraba
y apagaba tu ardor y lo encendía
al ritmo de tus párpados,
del pulso que nuestra sangre
a tus senos desnudos, palpitantes,
a nuestras pelvis sexo cautivadas,
caldeadas de deseo les imponía,
ahora se desvía y aparta su mirada
porque no estás ya conmigo.
Hasta parece
una sucia pupila que llorara.

¿Es Afrodita la que se evapora
de todos mis deseos?
Ella conserva la candente rosa
de su sexo de valva, la caverna,
que aferrara en sus lazos
la potencia de Ares
y hechizara al voluptuoso Hermes
y aún a Poseidón. Es la sirena
que transformara en piernas
y grupas separadas su extremidad de pez.
Ella es. Ella es. Ella es.
Ella es en todas las mujeres,
deseadas, pudorosas, entregadas,
en todas, ardorosas, congeladas,
en todas a la vez.

Soy quien teje la red.
El zángano que espera
Que le arranquen antiguas primaveras
Y le restituyan sensatez.
El que quiere el amor de la cautiva
De la lujuriosa y la lasciva
De la adúltera y dueña del placer
De la eterna Afrodita que me enseña
Otra vez, cada vez, a renacer.-

domingo, 13 de febrero de 2011

Las uvas en febrero.

Pulsándolas, cual cuerdas de guitarra
las tardes de febrero
mi padre recogía,
las uvas en racimo de la parra;
como esféricas notas coloreadas,
dulces luces que el viento removía:
violetas, verdes, rosas y meladas,
entre piares, gorjeos y alegría.


En febrero, mi padre, como el día
cuando guarda su luz en el poniente,
hurtaba con sus manos, definía,
frutos de sol maduros en la fuente.
Y su elegir racimos y cortarlos
Era una melodía.

El tiempo de las uvas con los años
aciagos o felices siempre vuelve
como vuelven al cielo los rebaños
de nubes que navegan al poniente.
Mi padre y yo, huidos, casi hurtados
por un tiempo caudal e indiferente
de aquélla parra eglógica y su ambiente
recordamos los frutos y los hados
y otro celeste instante
entre los dos se suma a los pasados.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Borgiano (De mi libro "Tangopoemas)

El tango vuelve a ser lo que antes era:
danza entre dos varones que renuncian al duelo
y transforman los filos cortantes de la espera
en pasos que dibujan milagros sobre el suelo.

El tango vuelve así de su quimera
en pasos, torsos y vibrante anhelo,
se precipita, duele y considera
el sentimiento. Crece, se hace vuelo.

Escapa así a la muerte a su manera,
la parodia, se burla de su celo
y en elegante giro de cadera
de mujer se la lleva y deja en pelo
la hermosura del ser que desespera
montado en cruce de almas contra el cielo.-

La Boca luego de la lluvia (Acuarela de mi libro "Tangopoemas"

Sale del dock la lluvia
y el letargo del humo.
Sobre el empedrado,
en las fachadas que dan al Riachuelo,
relumbra el agua
sobre el azogue de suciedad negra
bajo el cielo vaporoso
y se espejan el cielo y las casas con arrugas de fueye.
Hay hombres y mujeres a piloto,
como pabilos de cirios apagados
y ventanas abiertas encendidas
que se fuman el frescor del chubasco.
Una barca navega,
abre en ondas el negror espejeante.
El cielo es una ceniza interminable.

Connubio (Soneto de mi libro "Tangopoemas")

Este costado abierto en desamparo,
puesto contra la pena del suburbio,
se exterioriza en gamba y tajo turbio,
en corte de farol sobre el descaro.

Sucio de sombra y luz, parece raro
el empedrado, yo, tu pelo rubio,
y más raro parece este connubio
entre claro y oscuro, riel de faro.

Y vivir y soñar bajo el amparo
de cielos a surtir desde un Vesubio
que promisorio de incesante efluvio,

caprichoso, terrible, siempre ignaro,
como tango que siempre muevo y paro
nos late a duo entre tu tajo turbio.

Literatura y literalidad (Explicación sobre estética literaria)

Si digo:
"La cantidad de sombra que uno traga y deglute
cuando marchita y envejece
es brutalmente opuesta e inversamente proporcional
a la cantidad de ilusión iluminada
que uno tragó y deglutió cuando fue joven en ascenso y sintió miedo",
ambos antagónicos momentos de pantagruélica deglución
no nos privarán de la intuición de estar equivocados en ambos supuestos,
ya que la luz y la sombra no pasan de meras percepciones
empleadas como metáforas en uno y otro caso
para significar lo marchito y lo floreciente,
términos, ambos, a su turno,
tan sólo usados como comparaciones o metáforas de muerte y vida,
palabras, estas sí, tan definitivas como lo que significan,
pero cuya deglución sólo es posible literaria y no literalmente.
Para que el poema no fracase
deberá hacernos sentir literalmente su literatura.

Cayéndome

Cayéndome de la lanceada que un silencio
me abre en el costado desde una pesadilla;
ese costado por el cual al nazareno se le habrá ido el mundo
como una bola de dolor rugiente
cuando se arrepintiera de ser el hijo de su padre,
escucho un tango hecho de mi mismo,
de mi costilla fiel hasta perderme,
un tango que dan ganas de llorarlo
o un llanto que uno muere por tanguearlo.
Y a lo lejos revolea el corazón como un pañuelo absurdo.
Y bailo.
Bailo en las orillas de todas las puertas,
entre piernas desnudas de mujeres desnudas,
desde el origen mismo de ese humor metabólico
contra flancos desnudos de mujeres,
tan metido, abrazado, frágil, débil,
muriendo como siempre, ya se sabe.-

sábado, 5 de febrero de 2011

PULSIÓN CELESTE

Por pisar y sentir las resistencias
Contra las soledades y abandonos
Hago con mis tristezas y mis ciencias
Letras, palabras, frases, versos, tonos.

Y es una solitaria sed ausente
Esta pulsión celeste

Tanto impío arrabal
Tanta tristeza
Se desliza reptando
Por la calle sabuesa
Que mi pulsión celeste
Se hace agreste
Comezón que no cesa
Cual si un insecto burlador y turbio
Varias veces picara mi cabeza

Y es una solitaria sed ausente
Esta pulsión celeste

Voces acuden desde las orillas
Rotas conversaciones,
ayes, gritos,
Las veredas se pueblan, los balcones
Se hacen urgentes naves como quillas
Que naufragaran en nerviosos ritos

Y es un quehacer exhausto e impotente
De antemano
Para intentar saciar un apetito
Tan humano
Este querer versar a lo celeste

Humo de soledades,
Sucias, recalentadas,
Por fuegos de ilusiones
No saciadas.

Hombres, mujeres, entre sí, con hijos,
Medran en los suburbios sus pobrezas
Y golpean y rompen guitarras y entresijos
En todas mis inútiles destrezas

Y esta pulsión celeste absurda
Late
Adentro de mis venas y mi frente
Tan impotente y burda
Tan dislate
Como una sed ausente

Es decir una sed no dirigida
Es decir una sed desubicada
Porque no tiene objeto ni medida
Porque al crecer en mi sigue insaciada.

miércoles, 2 de febrero de 2011

ENAMORADO

Una mujer inmensa me inunda y me desborda
y, como al cielo,
no puedo contenerla ni detener su luz
Ella
destella,
fulge,
me ilusiona,
como una bianca donna

Su fuego azul me espera cada noche
en el alcohol del sueño
Y cae sobre mi alma
como la lluvia cae sobre la calma.

¿Qué puedo hacer sino verla,
admirarla
y dejarla caer?

Aunque su gestión me inunde
y su luz convertida en sol que crece
después de evaporarme
amenace absorberme
y detenido en su delicadeza
hipnotizado
ya no pueda moverme
salir de su grandeza
para dejar de estar enamorado.