Google+ Badge

Google+ Followers

Seguidores

Translate

sábado, 18 de junio de 2011

Poema dedicado a Francisco Urondo.


Ese llevar la muerte toda entera
adentro de las ganas
Y comprender desde el herido
y desde el ofensor esclavizado,
en el mismo martirio,
el sentido fatal de ser cualquiera
para recibir la cuchillada.

Ese aceptar adentro de la calma
cada lastimadura cotidiana
Y comprender y no poner el rostro
para la benefactora cachetada,
sino poner las manos contra filos,
el pecho contra balas
y el escozor contra el peligro enhiesto
de sólo una mirada.

Hermano, se me corren los cojones,
de que tanto valor quepa en un hombre
en una sola vida desgraciada.
En mi vida tu joya resplandece
por haberte leído, me parece,
por sospechar tan sólo tu coartada
para una muerte injusta, enamorada.

Amílcar Luis Blanco